Del 15M al 24M: análisis del proceso de construcción de la unidad popular y su papel en las elecciones municipales andaluzas

Nester

Foto de Diego Martin. Red de corresponsales obreros y populares.

Escrito por Nestor Salvador, miembro del Grupo de Estudios Campesinos Juan Díaz del Moral y miembro de la  Permanente Nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as.

Hace 4 años las plazas andaluzas, con más o menos intensidad, se llenaron de indignación. Entre las acampadas que tuvieron una fuerte presencia se encontraban las de Sevilla, Granada o Cádiz, y con una menor intensidad de movilización estuvieron las de Huelva y Almería. Éste es el primer elemento a destacar, ya que iremos viendo cómo los resultados de las pasadas elecciones andaluzas y las próximas municipales se pueden entender en base a los procesos de movilización y de re-politización de estos últimos 4 años.

Como sabemos, nueve días después el PP arrasó en las elecciones municipales Andaluzas ganando en número de votos al PSOE y consiguiendo la mayoría absoluta en las 8 capitales de provincia. Fue una clara muestra de que la movilización social por sí sola no era suficiente para el cambio real, tesis que se fue reafirmando a cada año y en la que los que sufrimos las políticas municipales del PP fuimos viendo que desalojarlos de las instituciones era una necesidad.

Un año después, en marzo de 2012, las elecciones andaluzas vaticinaban también un hecho histórico: la mayoría absoluta del PP en unas elecciones a la Junta de Andalucía. La indignación seguía sin traducirse en una propuesta política rupturista pero, en este caso, parte de los movimientos sociales decidieron dar su voto a Izquierda Unida, la cual dobló de 6 a 12 sus diputados; el PP se quedaría a 5 de la mayoría absoluta. Los 3 años de Gobierno del PSOE con Izquierda Unida -en los que la tasa de paro alcanzó un 36% y donde se produjeron recortes en la sanidad y la educación andaluza-reflejaron que era insuficiente una estrategia política basada sólo en frenar a la derecha; se fue consolidando la idea, como en otras partes del estado, de que es necesario derrotar al bipartidismo.

En agosto de 2012 un grupo de sindicalistas del SAT irrumpieron en dos supermercados situados en Écija y Arcos de la Frontera con objeto de llevarse varios carros llenos de productos de primera necesidad para conseguir con ello abrir un necesario debate en la sociedad andaluza sobre la trágica situación que estaban (y están) atravesando cientos de miles de familias en Andalucía. Esta acción mediática desató durante varios meses un debate político tanto en los medios de comunicación como en la calle.

Estas acciones se vieron poco después complementadas con unas marchas obreras por todas las provincias andaluzas, marchas que movilizaron a decenas de miles de personas, y que lograron llenar las calles de Andalucía, las movilizaciones bajo el lema “Andalucía en pie” logran unir las luchas del campo y la ciudad, y los diferentes sectores en lucha, así por ejemplo en Cádiz la marcha es recibida por los astilleros, el colectivo obrero mas histórico y significativo de la provincia, en Granada por los vecinos del barrio obrero del Zaidin que mantenían(y mantienen) ocupada y auto-gestionada la Biblioteca municipal cerrada por el gobierno municipal, serán estas marchas de Andalucía el precedente directo de las marchas de la dignidad, las cuales empiezan a reflejar la construcción de un bloque popular con elementos rupturistas.

Las marchas de la dignidad como construcción de la unidad popular.

En 2013,se empiezan a solidificar bajo unas prácticas unitarias y el lema “pan, trabajo y techo”,consignas que logran a unir en poco tiempo a diferentes movimientos sociales, sindicatos y partidos permitiendo plantear un bloque popular que ofreciera una alternativa al neoliberalismo.

Los partidos, sindicatos y movimientos sociales de las marchas de la dignidad, han articulado en su organización, acción y discurso un horizonte más amplio que el corporativo. La consigna “Pan, trabajo, techo y dignidad” incluye las demandas básicas que afectan a la mayoría de la población, planteando que es un problema político
el que la ciudadanía no tenga estas demandas satisfechas debido a que hay una oligarquía y unos gobernantes al servicio de la misma que están imposibilitando esto con sus políticas a favor de la  troika y del pago de la deuda. Una de las consignas más repetidas en el contexto de las marchas de 2014, que reunió en Madrid un millón de personas, era la “que se vayan”. Mientras, traducir la  movilización social en poder institucional se hacía cada vez más visible, los resultados europeos de PODEMOS e IU vislumbraban esos deseos de cambio.

Las elecciones andaluzas 2015: primer ensayo de candidatura unitaria y de lucha por el poder institucional.

Las elecciones andaluzas abrieron este año electoral, primera prueba de fuerza contra el bipartidismo; en ella encontramos lo que podríamos llamar el primer intento de candidatura unitaria bajo las listas de PODEMOS. Se presentaron juntas las dos tendencias del partido: la alternativa representada por Teresa Rodríguez y la oficialista representada en Andalucía por Sergio Pascual, EQUO y la CUT. Pese a que fueron unos resultados históricos para un partido que no se había presentado antes sus 15 diputados y los 5 de Izquierda unida, dichos resultados reflejan que el asalto a las instituciones se quedaba lejos frente a los 47 diputados del PSOE, los 37 del PP y los 9 de Ciudadanos. Entre los análisis de diferentes sectores políticos de cara a los resultados electorales en Andalucía y las encuestas electorales en el Estado, quedó claro que lo que se preveía una guerra relámpago empieza a convertirse en una guerra de posiciones por el poder. En ella, el segundo asalto serán las elecciones municipales.

Eleccionesmunicipales: segundo asalto al poder institucional.

En este ámbito, veremos en qué fase de esta guerra estamos, y que acumulación de fuerzas tienen los dos bloques en liza, el bloque social que reivindica “pan, trabajo y techo” y las fuerzas del bipartidismo. Dos bloques sociales en pugna, el dominante de un lado, que busca mantener el régimen construido mediante la transición y el sistema neoliberal, y el de los movimientos sociales del otro, partidos y sindicatos que buscan romper con el candado del ‘78 y la elaboración de procesos constituyentes. En las elecciones municipales se havisibilizado más que nunca la necesidad de candidaturas unitaria, símbolo de la unidad popular.

Sin embargo, no en todas las ciudades y pueblos se ha conseguido tal resultado, como sabrán los lectores. Las disputas entre diferentes sectores y la presentación de varias listas de “unidad popular” han planteado un panorama de división.

El segundo problema a tenor de las encuestas es que no se está logrando crecer electoralmente; los votos que pierde el PP para revalidar su mayoría absoluta en la mayoría de ayuntamientos andaluces los gana Ciudadanos.

En resumen, el contexto andaluz de las inminentes elecciones subraya unos elementos principales para la reflexión: en primer lugar, el hecho que espera una larga guerra de posiciones, debido a que las candidaturas de unidad popular no se vislumbran con capacidad de conseguir mayorías que le permitan gobernar en los principales ayuntamientos andaluces ; en segundo lugar, el resultado marcará una interesante foto de donde se encuentra la guerra en curso y de cuáles son las localidades que han conseguido avanzar en este proceso de cambio político.

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